Pensar global, imprimir local y las licencias del procomún

Copyleft bricks

En breve: cambiamos la licencia de nuestra traducción del libro Pensar desde los comunes de David Bollier a la Licencia de Producción de Pares, una licencia copyFARleft que permite a cooperativas y colectivos equitativos monetizar obras culturales, pero no a corporaciones. La licencia abre la posibilidad de imprimir, publicar y distribuir el libro traducido a editoriales cooperativas de todo el mundo. Esta es la última semana del nuestra campaña de crowdfund, ¡ayúdanos a hacerlo realidad!


Desde que empezamos a idear la campaña Think Global/Print Local, hace ya más de dos años, tuvimos siempre en mente utilizar la Licencia de Producción de Pares (Peer Production License o “PPL” en inglés). Finalmente no lo hicimos porque nos pareció más sencillo recurrir a la misma licencia con la que se editó Pensar desde los comunes, el libro que estamos traduciendo y que sirve de hilo conductor para la campaña. Recibimos críticas desde el comienzo del proceso, a mi ver acertadas, sobre la utilización del imaginario de las “licencias libres” en una campaña que utiliza una licencia Creative Commons No-Comercial. Las críticas nos las tomamos muy en serio y, tras dialogar con David Bollier —autor del libro— y un equipo legal, hemos decidido licenciar la traducción bajo la Licencia de Producción de Pares y abrir la campaña a otras editoriales y colectivos concordantes con los criterios que establece.

En este artículo hablaremos sobre la licencia, sus peculiaridades, sus críticas y cómo cambia el enfoque no solo de la obra que estamos traduciendo, sino de la red editorial basada en los comunes que queremos construir.

La campaña incorpora una de las ideas que venimos promoviendo desde la P2P Foundation: entrelazar bienes y sistemas comunes de conocimiento de acceso libre en el entorno digital con un sistema de fabricación material asentado en los territorios donde finalmente se producirán de forma física los recursos de este común. El objetivo final es procurar facilidades para que los comuneros puedan sustentarse por sí mismos y de ese modo asegurar su reproducción social sin recurrir al capital.

Este ideal, el del Cooperativismo Abierto, siempre ha contado con un elemento esencial: “Licencias de reciprocidad orientadas al procomún” con las que proteger la circulación económica de nuestros comunes frente a intereses predatorios u hostiles. Estas licencias, agrupadas dentro del concepto de CopyFair, presentan un sinfín de complejidades y resolverlas solo puede ser producto de un desarrollo e investigación riguroso. A pesar de esto, las buenas noticias son que ya contamos con un primer ejemplo de licencia CopyFair vigente y funcional: la Licencia de Producción de Pares.

Esta licencia es esencialmente idéntica a la omnipresente licencia no-comercial de Creative Commons (BY-NC) a excepción de las siguientes cláusulas:

(Extraído del texto completo de la Licencia de Producción de Pares)

  1. Usted puede ejercer los derechos concedidos en la Sección 3 precedente con fines comerciales sólo si:
    1. Usted es o pertenece a una organización o colectivo sin fines de lucro u organización bajo posesión y control de sus trabajadores, y;
    2. Todo excedente, ganancia, plusvalía, rédito o beneficio producido por el ejercicio de los derechos concedidos sobre esta Obra son distribuidos entre los trabajadores pertenecientes a la organización, colectivo o cooperativa.
  2. Cualquier uso realizado por una empresa poseída y administrada de forma privada, y que busque obtener rédito del trabajo asalariado de sus empleados o cualquier otra forma de explotación está expresamente prohibido por esta Licencia.

Software patents

¿Qué supone esto?

Esta fork sobre el texto original de la Creative Commons no comercial convierte a la PPL en una versión explícitamente anticapitalista de la CC-NC. Solo permite la explotación comercial a colectivos en los que la propiedad de los medios productivos está en manos de los creadores de valor y donde toda plusvalía se distribuye equitativamente entre los mismos (y no acaba en manos de propietarios, accionistas o especuladores ausentes). Según Dmytri Kleiner, co-autor de la licencia junto al jurista John Magyar, no se trata de una licencia copyleft, sino copyFARleft. Kleiner explica la necesidad de abrir las restricciones comerciales de las licencias CC-NC de la siguiente manera:

Con esto queremos expresar que el “común de “Creative Commons” está privatizado porque el autor sigue reteniendo su copyright mientras que, en la mayoría de los casos, lo único que se ofrece a la comunidad está bajo cláusulas no comerciales. El autor original disfruta de privilegios especiales, mientras que los usuarios del procomún tienen derechos limitados, específicamente limitados y de tal manera que se elimina cualquier posibilidad de que se ganen la vida por medio de esa obra. Por tanto, estas obras no pertenecen al procomún, sino que son obras privadas. El autor original es el único con derecho a rentabilizar la obra.

Toda concepción previa de un procomún intelectual o cultural — incluyendo la cultura pre copyright y anti copyright y los principios del movimiento del software libre — estaba basada sobre el concepto de no conceder privilegios especiales al autor original, prefiriendo insistir en el derecho de todos a utilizar y reutilizar este material en común. Las licencias no comerciales representan una privatización de la idea del procomún y la reintroducción del concepto de un artista original y único con derechos privados y exclusivos.

Es más, dado que considero toda expresión como una extensión de percepciones previas, las ideas “originales” sobre las cuales se derivan esta serie de derechos no son realmente originales, sino una apropiación ejecutada mediante los derechos auto-otorgados de los licenciadores de Creative Commons. Más allá de la mera privatización del concepto y composición del procomún moderno cultural, al determinar un autor único Creative Commons coloniza nuestra cultura común, otorga una autoría exclusiva a un cuerpo de trabajo en crecimiento constante y, en efecto, expande el alcance de la cultura privada en detrimento de la cultura del procomún.

Es importante apuntar que la PPL está concebida principalmente para la apertura de bienes culturales, de consumo o productos y para ofrecer más opciones a los creadores que utilicen las variantes no comerciales que ofrece Creative Commons. Pero Kleiner no recomienda la PPL para bienes productivos o capitales. Estos últimos deberían licenciarse con copyleft (GPL, AGPL, etc,) permitiendo que grandes empresas y consorcios capitalistas exploten dichos comunes en beneficio propio. ¿A qué se debe esto? Para comprender la distinción es importante delinear el concepto de “exversión” (exvesment en inglés, juego de palabras con investment, o “inversión”). Kleiner lo explica de la siguiente manera:

La exversión ocurre cuando una empresa invierte dinero para mejorar Linux porque sabe que obtendrá dividendos si lo utiliza para crear una red social o algo así. Aunque esa empresa en particular sacara beneficio de lo que ha gastado, se trata de una “exversión”, no inversión, porque la clase capitalista como tal no se beneficiará de ello. Una inversión en Linux a la larga reduce la demanda de software comercial al mejorar las alternativas libres, además de liberar también dichos medios de producción a productores no capitalistas.

Por eso creo que tenemos que andar con cuidado al utilizar la PPL (o algo similar) para el software. Creo que para maximizar la “transversión” hacía la producción entre iguales basada en el procomún dejando los bienes de clase I (Bienes capitales o productivos) abiertos a los capitalistas para que puedan “exvertir” en ellos, mientras mantenemos los bienes de clase II (de consumo o productos), fuera de sus manos.

Concebimos pues, la Licencia de Producción de Pares, como una alternativa viable para artistas, músicos o creadores de contenido. Por poner un ejemplo reconocible: Yahoo, empresa propietaria de Flickr, decide poner en venta las fotos de los usuarios que licencian sus imágenes bajo Creative Commons, pero permiten a su vez la explotación comercial. Los creadores de contenido no se llevan nada a cambio, mientras que la gran corporación se enriquece con sus obras. Pero los creadores no pueden hacer nada: han licenciado su obra con un licencia libre y da igual que el benefactor sea Yahoo o una pequeña cooperativa que fabrica libros artesanales. Las licencias copyleft no discriminan ni distinguen el trasfondo económico de quien explota estas obras. La PPL, por el contrario, sí lo hace. De hecho, es su razón de ser.

¿Se trata de la licencia perfecta? Por supuesto que no; de hecho, creo que no ha habido ni habrá una “licencia perfecta”, aunque en el futuro se puedan desarrollar licencias con mayor complejidad o adaptabilidad dinámica. A la PPL no le faltan críticas ni sugerencias sobre cómo mejorarla, pero probablemente debido a esa misma complejidad, a día de hoy no se ha materializado ninguna otra alternativa viable.

Bollier y los comunes

La licencia en el contexto de la campaña de Pensar desde los comunes.

Como he remarcado al principio del artículo, estamos muy contentos de haber podido cambiar la licencia con la que se publicará el libro tan sólo unos días antes de que se acabe la primera ronda de la campaña de financiación. Estos son algunos de los motivos.

Visibilidad. Se ha escrito mucho sobre la PPL, pero casi nadie la ha implementado. Al utilizar la PPL le damos más visibilidad a la licencia y abrimos la conversación sobre la misma. Esperamos que otros colectivos artísticos o productores de contenido aprendan sobre la PPL y la utilicen. La campaña ya deja de ser solo sobre el libro, la red u otros modelos de producción/distribución editorial, sino que también incluye una experiencia práctica para las licencias copyfarleft. Por otra parte, y siendo totalmente honestos, esperamos que esto también le dé más visibilidad al propio crowdfund.

Versatilidad como reacción a las críticas. No ha sido fácil realizar este cambio en plena campaña, pero siempre quisimos que fuera un proyecto dinámico y que pudiera entablar un diálogo con quienes lo estén siguiendo. Por eso agradecemos a todos los que nos llamaron la atención sobre la utilización de la CC-NC.

Desborde y adopción de otras editoriales. La PPL abre el campo a que la campaña desborde y quede fuera de control. Si me permitís una comparación exageradísima en cuanto a escalas, esto ya lo vivimos en el 15-M y es algo que nos encanta. Por medio de la licencia, la red editorial se puede extender y fortalecer mediante auto-asignación en lugar de tener que esperar la aprobación previa del consorcio editorial existente. Estaríamos encantados de que otras editoriales/colectivos aporten a la campaña mediante difusión o contribuciones materiales y que, a su vez, puedan beneficiarse mediante la producción y distribución física del libro.

Redes editoriales del procomún en otros idiomas. Por otra parte, con la P2P Foundation y Telekommunisten (colectivo al que pertenece Kleiner) estamos haciendo planes para lanzar un Think Global/Print Local en países de habla inglesa trabajando ya directamente con la PPL como la opción que mejor se aproxima al espíritu de la campaña.

copyfarleft

Ayúdanos a completar la primera ronda

A día de hoy (6 de Abril) nos quedan 3 días y aún no hemos logrado nuestro objetivo mínimo de campaña. Sabemos que hay suficientes personas que querrán leer el libro en castellano, tener una copia en papel u obtener cualquiera de las otras recompensas que ofrecemos en la campaña. Más importante aún, hay gente a la que le importan mucho estos temas y que querrá apoyar este primer intento de crear una red de publicación transnacional distribuida, basada en los comunes y que utiliza licencias como la PPL. La cuestión es llegar a estas personas y llegar a tiempo, ya que si no obtenemos la financiación mínima no podremos llevar a cabo nuestro proyecto ¿Puedes ayudarnos? Apreciaríamos infinitamente si compartes este artículo y el enlace a la campaña y, por supuesto, si quieres contribuir directamente al crowdfund, te lo agradeceremos eternamente.

Keep Calm and Keep Commoning!

keep-calm-and-commoning

Stacco Troncoso. Co-fundador, Guerrilla Translation. Dirección estratégico, P2P Foundation.


Imágenes de OpenSource.com, 2, Código Abierto, Sursiendo y Guerrilla TranslationCommons Transition

 

There are 2 comments

    1. Stacco

      Hola Joseba, por lo que tengo entendido Eroski es más bien un sistema de franquicias de Mondragón donde caben sociedades anónima y no opera como cooperativa, sino en base a contratos que no dan no voz ni voto al trabajador. Por tanto no, no podría rentabilizar los contenidos de la licencia. De hecho, vistas la prácticas laborales de las que ha hecho gala Mondragón en Polonia, tampoco podría explotar comercialmente las obras. De hecho, fíjate en lo que dice la licencia exactamente:

      > “Cualquier uso realizado por una empresa poseída y administrada de forma privada, y que busque obtener rédito del trabajo asalariado de sus empleados o cualquier otra forma de explotación está expresamente prohibido por esta Licencia.”

      Este sería el rasero legal con el que examinar cualquier entidad para ver si pueden comercializar el contenido bajo la PPL o no.

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