La llamada a la revolución de Russell Brand

Dado que no veo la tele — porque no tengo tele—  y evito el famoseo a toda costa — porque me da la gana— la verdad es que no tengo ni idea de si Russell Brand es famoso en España o no.

Russel

En todo caso, la reciente entrevista cara a cara enfrentando a Brand con Jeremy Paxman, un presentador británico de la muy vieja escuela, está causando revuelo en la red y con buen motivo. Brand está bastante sembrao en el vídeo, expectorando perlas del calibre de “Votar supone ser cómplice tácito de ese sistema, y no puedo recomendarlo…” o  “Se está destruyendo el planeta, estamos creando una clase marginal, estamos explotando a los pobres del mundo entero mientras que los problemas genuinos y legítimos del pueblo ni siquiera son abordados por la clase política…” ante la  mirada estupefacta del apoltronadísimo Paxman. ¿Qué otros famosos “escandalosos” están diciendo algo así?

Subtitular el vídeo no ha resultado nada fácil. Brand desengrana vocablos cuan repartidor de panes y peces, apenas pausando entre intervenciones y atropellando verbalmente a su entrevistador (a quien, todo sea dicho, no le viene mal el escarmiento). Estos subtitulos son para lectores rápidos. Hemos intentado compactarlos lo máximo posible, pero sin perder el “salero” de Brand.

(Pulsad en la parte inferior derecha para activar subtítulos en Español)

Video traducido y subtitulado por Stacco Troncoso. Editado por Carolina y Amador.

Las críticas no se han hecho esperar, tanto desde los sectores conservadores como los más progresistas. De entre todas, la observación que más me ha llamado la atención proviene de Jerome Roos, editor de Reflections on a Revolution, una de las mejores publicaciones online del momento. En su reseña sobre la entrevista, Roos apunta:

“En el fondo, lo que me da esperanza no es Russell Brand. Aunque he disfrutado mucho con la entrevista, la verdad es que me da igual lo que este famoso le diga a la BBC o lo que escriba en  The New Statesman. Lo que me emociona de verdad es el hecho de que este anhelo revolucionario tan sincero siga resonando con millones de personas. No creo que la revolución vaya a arrancar en cualquier momento… pero eso es porque ya ha empezado.”

A mí también me han divertido mucho las intervenciones de Brand. Puedo estar en desacuerdo con algunos de sus comentarios —realmente no creo que necesitemos ningún “sistema administrativo centralizado” a estas alturas—  pero lo que me parece más destacable es que un “famoso” proveniente de la clase obrera refleje el cabreo generalizado que sentimos a lo largo del planeta. A veces, observando el movimiento global que ha surgido (o resurgido, dependiendo de tu perspectiva, no ofendamos a nadie…) en los últimos tres años, echo de menos la conexión revolución/cultura popular de finales de los sesenta o del apogeo del Punk. ¿Dónde están los MC5 de hoy en día? ¿El auge del black power ligado al Free Jazz, Albert Ayler y Archie Shepp? ¿Frank Zappa hablando de los disturbios de Watts? ¿The Clash? ¿Patti Smith? ¿Dónde está la banda sonora de esta revolución?

Personalmente, no veo nada comparable a la repercusión internacional que tuvo ese reflejo musical y artístico del espíritu revolucionario de los sesenta. Hablamos de un momento en el que la cultura popular y la política se entremezclaban como componentes indivisibles del mismo afán de cambio. A finales de los setenta vimos algo parecido con el Punk y su filosofía DIY. Puede argumentarse que en los noventa vivimos una revolución musical comparable pero, ¿qué ha pasado ahora? ¿Por qué no se reunieron Rage Against the Machine para tocar en Occupy? (Aunque tocaran en Wall Street diez años antes). ¿Veremos un nuevo movimiento musical que refleje, que no lidere, las características del 15M, Occupy, Turquía, Brasil y la Primavera Árabe? ¿Un resurgimiento Punk más acorde con el espíritu DIWO (DoItWithOthers) que el DIY (DoItYourself)?

No voy a comparar la calidad artística de Brand con los artistas que he mencionado (como bien señalaba el Inspector Callahan, “Las opiniones son como los culos, todo el mundo tiene uno.”) pero me parece importante tener en cuenta la repercusión que pueden tener sus acciones sobre la conciencia popular. ¿Cuántos otros famosos se están mojando tanto como él?

Brand me cae muy bien, y me parece muy gracioso. Tiene duende, está sembrado… Como bien dice en el vídeo: “Claro que va a haber una revolución. Va a ocurrir, no cabe duda. Es que no me cabe la menor duda. Esto es el final, ha llegado la hora de despertar…”

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Producido por Guerrilla Translation bajo una Licencia de Producción de Pares.

There are 4 comments

  1. Ale Sama

    ¡Muchas gracias por la traducción! Como decís, más allá de Brand, con el cual comparto -casi todo- el contenido y toda la forma jeje, es muy valioso que personas con notoriedad mediática empiecen a hacer llegar mensajes que, de otro modo, no recibirían a través de esos medios que quizás son su única fuente de (des)información del estado actual del planeta. Personajes como Abby Martin y Peter Joseph ya han demostrado su interés en entrevistar a Russell.
    Y con respecto al arte que acompañe la revolución, eso lo hacemos entre todos, a lo DIWO como bien dijiste. Entonces, a seguir haciéndolo y contagiándolo 🙂
    ¡Comparto el video! Un abrazo desde Uruguay.

  2. arisved

    Me alegro de que me haga usted esta pregunta: ¿Cuándo llegará la banda sonora? No lo sé. Pero ojalá sea pronto porque lo de cantar La Estaca en cada manifestación me parece un muermo supino. Con todos mis respetos a Lluis Llach, claro.

  3. alexeileitzie

    La televisión alojando vítores a la disidencia… No sé si se me ocurre un escenario peor. Sí, tal vez. Uno en el que la voz ‘revolución’ se haya instalado en el imaginario colectivo gracias a la trituración mediática y todo el mundo, desde la comodidad de su adoctrinamiento, se crea revolucionario por hacer esto o lo otro. Las ‘revoluciones’ sesenteras condujeron a eso, a una docilidad de la juventud que pensaba que reformismo y revolución son lo mismo. Ahí están los resultados de las consignas musicales y cinematográficas de entonces: nada. No sé donde está lo revolucionario de Rage Against the Machine, Patti Smith o Zappa, creo que es atrevido calificar así a su contestación social del primer barniz del poder, donde reinaba un silencio sepulcral sobre las cuestiones sustantivas. Además, ¿qué hay de revolucionario en inculcar violencia, rebelión irreflexiva y violencia, hedonismo, egotismo… ? Es muy interesante desgranar los discursos ‘poéticos’ de los movimientos alrededor del rock. Pero no puede dimensionarse como liderazgo revolucionario. Los 60 pasaron y no en vano; desde entonces, el mundo se ha pervertido aun más, y escenarios como los entornos rurales que aún sobrevivían, por ejemplo en lo referente a los pueblos indígenas, hoy están desaparecidos. Aquí en España también. La juventud de entonces, no digamos la generación adulta, era gente con más perspectiva de vida liberada, porque los aparatos de propaganda aún eran embrionarios. Hoy, la juventud vive alcoholizada en las calles y machacada en las universidades. La generación adulta, la que creció con los rifts proféticos, lleva cotizando 40 años. Hablo como generalización, claro. Pero lo peor de todo no es eso, sino que la atomización de las sociedades como ‘pueblo’ unido es tal que hoy día el poder se permite verter discursos revolucionarios ante la impotencia reinante de organización. Lo que quiero decir es que esto tiene un doble filo; cuando parece que se abren los límites de la tolerancia y “famosos de la clase obrera” encuentran tribunas mediáticas para hablar, el poder se invisibiliza, da la sensación de que la revolución ‘está llegando’. Esto es lo que me ha transmitido tu artículo, y hay que ser muy cautos. La frivolización de la revolución es seguramente la estrategia del poder y su antesala como aniquilación definitiva de la posibilidad de alternativas. Como contrapunto, creo en una revolución llana, no ejecutada desde centros de poder que a estas alturas deberíamos saber tienen el cometido de la propaganda; la revolución debe nacer como experiencia interna y después externa, pero eso es una segunda fase. La primera, sin duda, es saber contra qué nos rebelamos. Estudiar el presente, durante mucho tiempo, y esquivar la impotencia que nos causa querer soluciones inmediatas y totales. Seguramente, de ser posible, la revolución necesita de generaciones, y cuando sea posible, lo será porque el sustrato ideológico lleva preparándose durante mucho.

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